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Un verano

Llevaba algún tiempo escondiéndome. Esclava de mis miedos, del pasado y de mis problemas. Vivía en una cueva oscura donde las cenizas de mi corazón apenas y eran ya de color naranja.  Las juntaba con la pequeña esperanza de que iniciaran un fuego pero nunca pasaba nada. Hasta que un día o una noche, de la nada, decidí poner un poco de música. Sintonicé las cenizas de mi corazón para que sonaran las canciones de Taylor Swift.  Esas canciones que había decidido enterrar aquel día que le vi partir por las escaleras del metro. Canciones que por años ignoré su existencia porque ardía y quemaban los recuerdos. Cambié la estación a la voz adormilada de Ed Sheeran, recuerdos de un concierto y un vinil azul comprado un verano de 2017. ¿En que momento me habia vuelto tan fría?, ¿cuando decidí dejar de amar como solo yo se hacerlo?, ¿porque pensar que el amor es una mentira solo por aquel incidente? Si, fueron los meses más hermosos y felices de aquel verano...aún vienen a mi mente...

Cansada

Estoy cansada de no crear. Cansada de que las ideas se me escondan, de las pocas ganas de mierda que tengo de escribir justo ahora. Estoy cansada de no sentirme artística. De no sentir que soy interesante. Y la gente me importa una mierda, la que me preocupa soy yo misma. Antes amaba leer, podía beberme tres o cuatro libros en menos de dos semanas. A mi cerebro le cabían mil hamsters dando vueltas en sus ruedecitas de plástico. Escribía de todo y con todo. Una persona, un olor, unos ojos. Todo era un perfecto y hermoso lienzo en blanco. Todo era gasolina para mi imaginación. Me terminaba cuadernos, compraba más. Me terminaba plumas, compraba otras veinte. Podía conversar por horas de algo que acababa de ver o leer y pasar el doble de horas sentada en un starbucks escribiendo. Cuando empecé a dejarlo ir? Cuando es que me resigne a esta vida tan normal y aburrida? Por qué no puedo extender los brazos y abrazar mis pasiones? No quiero ser famosa, ni publicar, no quiero ser reconocida...

Reflejo roto

A veces quisiera mucho volver a ser joven. Quisiera atravesar el tiempo y gritarle a mi yo de dieciséis años que despierte, que por favor sea auténtica, que por favor, por favor no se rinda. Me veo aferrándome a sus hombros.  Estoy llorando y me dejo caer hasta quedar en el suelo de rodillas. La veo con la mirada perdida. Gorda. Sola. Desubicada. Buscando y fingiendo ser algo y alguien que no es. La veo tan triste, tan miserable, tan perdida. Y sigo llorando y me golpeo las piernas, quisiera poder salvarla, es solo una maldita niña...es solo una niña perdida y triste.  Tiene miedo y odia la escuela, odia a sus maestros, a sus amigos que la dejaron sola. Tiene miedo de aceptar lo que sus creencias religiosas le enseñaron que estaba mal. Se esconde entre las páginas de libros, entre historias de amor de chicas guapas, ese tipo de chicas que ella nunca será. La veo quebrada, su reflejo...nuestro reflejo, ha estado roto desde ese entonces. Quisiera abrazarla, decirle que a la...

Cosas escritas sin sentido

  A veces quisiera ser ella...no, todas ellas. Veo las fotos, perfectas, me vale madres que sean falsas o forzadas. No me interesan las peleas, dificultades, discusiones o mentiras que encierran. Quisiera tomarme fotos con el cerro de la silla de fondo. Que alguien me tome una foto elevando una copa de vino rosado, ya ni siquiera pido que sea en un restaurante lujoso, me conformo con que sea en casa o incluso en la banqueta. Desearía subir fotos profesionales, de esas que fueron tantas que podría subir una cada vez al mes o cada día o cada puta hora, cuando me diera la gana. Sueño en silencio, con esas ridículas fotos enseñando un anillo pobre o rico, fotos con el atardecer de fondo, tomada de las manos de alguien, sonriendo y mirándole a los ojos. No pienso en la infelicidad futura, en las responsabilidades y el tedio, mucho menos en los hijos y las peleas. Deslizo el dedo pulgar otra vez. Todas ellas tan hermosas, bendecidas, tocadas por un dios que a mi no me voltea a ver, u...

Pingüinos

Estos pensamientos nocturnos son muy raros. Esos que tienes cuando la depresión y los rezagos regresaron a su cajita de pandora en la parte más oscura y resquebrajada de tu alma y en lo más sucio y pegajoso de tu mente. Ningún velo se te quita de los ojos, no hay luces ni flores blancas mágicas, no hay exstasis ni epifanías. Simplemente pasa. Estas ahí, hurgando en el congelador y sacando un paquete de pingüinos a medio congelar sin que nadie te escuche. Corres a esconderlos bajo la almohada y cuando te dispones a meterte a la cama te detienes en el medio de la habitación. ¿Que coño estoy haciendo?, ¿Hace cuantas semanas no bebo agua?, estas dándote atracones, escondiendo tus preocupaciones en la comida, llenando tu ansiedad con mierdas de azúcar y exceso de calorías. Y entonces te miras las palmas de las manos. ¿Que me está pasando?, esta persona no soy yo, piensas, te contestas. Esta persona no eres tu, el nuevo yo que buscaste y te costó, que te sigue costando a ratos largos no ...

Posesiones

  Por qué somos así? Por qué no nos basta lo que tenemos a la mano? El techo en el que dormimos. Las colchas recien lavadas que te reciben cuando vas a dormir. Las mañanas de café en la mesa y nuestras familias, nuestros amigos. La temida rutina. El monstruo de no valorar lo cotidiano. No se como será para otros, pero desde que tenía dieciséis, no para de repetir y repetir que aspiraba a una vida emocionante, fantástica, a una vida que no fuera encerrarme en una oficina cubierta por un cubículo y que me hiciera sentir esclava de una empresa que me veía como un número de nomina más. Soñaba con una vida de aventuras, un trabajo que me apasionara en vez de darme todo el dinero del mundo. Un trabajo, en el que la rutina no me carcomiera el alma rebelde y entusiasta que tenía. Pero entonces: crecí, huí de mi ciudad, regresé y mi primer miedo de la infancia afloró: tenía que crecer. De milagro conseguí un trabajo gracias a una desconocida que jamás he vuelto a ver y seguramente no...

Tonterías

S oy un chiste. Una hipócrita y una tonta. Cada vez digo lo mismo, repito la misma frase, la misma burla, la misma estupidez. "No volveré a enamorarme. Nadie me va a gustar. No vale la pena. Todos se separan. Todo se acaba. Todos se divorcian. Nadie es feliz. Es mejor estar sola". Entonces, podría alguien explicarme por qué, al ver una historia de instagram que muy seguramente no va dedicada para mi, ¿me emociono?, ¿Por qué se me rompen las barreras, los cristales y el berrinche?, ¿por qué el corazón se me acelera...y al instante lo freno? Una parte de mi está más que segura que terminaré sola, que nadie amará este desastre y mierda que soy. Que nadie jamás me amará como nadie lo ha hecho. Pero la otra parte, esa pequeñísima y diminuta chispita de incienso descansando en mi corazón, se aviva cuando imagino que alguien me dedica una indirecta o que piensan en mi. Quisiera que alguien me explicara, porque no puedo cumplir las promesas que me hago a mi misma.