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Mostrando las entradas con la etiqueta amor imposible

Sobresalto de madrugada

Es la primera vez que sueño contigo.  Estábamos sentados uno al lado del otro, en sofás demasiado cómodos y grandes para que encajaran juntos. Hablábamos de animales, liberación, siestas y horas de trabajo. Recuerdo tu risa adormilándome y  tu voz haciendo de nana.  Ahí mismo lo solté, lo dije; que me gustaba eso. “¿Esto?” preguntaste. “Todo, no sé...tú”.  Y no dijiste nada.  Solo recuerdo cerrar los ojos y sentir tu mano entrelazada con la mía. ¿Así eras cuando estaba despierta? Luego, son todo recuerdos y flashes a medias: Yo durmiendo a tu lado, en una cama que nos quedaba pequeña. Me dabas besos en la frente y nos reíamos y nos reíamos; porque nadie sabía de nosotros, éramos nuestro propio secreto.  Y sentia paz, un silencio distinto a los otros, no eran nervios, ni ansiedad, solo ganas de tumbarnos a dormir y hundirnos en una habitación para hacerla nuestro mundo.  Te digo, debes creerme, son todo f...

Machaca y velas invisibles

Como decimos: la neta no sé qué pedo .  Y lo digo porque mientras me preparo unos huevos con machaca, si, acá del otro lado del océano, pienso en nosotros y en ti y nos imagino en una plaza de México por esos años donde las canciones de Agustín Lara sonaban en la radio y si es que no me equivoco en esa época ya había radio. Pero luego me fastidio porque decir nosotros es decir nada o no, no es decir nada; es decir velas y santos y cantos y alabanzas. Es decir risas y sarcasmos y secretos y corazones rotos y más sarcasmos. A veces me pregunto si serás imbécil por seguir hablando conmigo o si seré yo la imbécil por seguir dejándote mensajes en fechas importantes, porque soy tonta y porque me importas y aunque sea como amigos me siento conforme, porque aja soy una romántica empedernida pero hasta las románticas tenemos nuestros límites. Y la verdad quisiera tener poderes para leerte la mente, para poder salirme de este cuerpo por las noches, atravesar el océano y no busca...