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Lo evito

Ya te lo digo, lo evito, evito sentir. Aunque quisiera hablarte de sus ojos y su sonrisa; sus ojos son bonitos, no tienen brillo como los de otra gente que he conocido, pero me gustan. Y su sonrisa también, no es de lado, ni busca otras intenciones, solo es su sonrisa y ya está, una graciosa curva hacia arriba que en las comisuras se ensancha.  ¿Lo ves? por eso evito sentir; no diré la verdad. Aunque dudo mucho que esto sea una verdad, solo se trata de un sentimiento.  Uno que me guardé en el casillero numero ochenta y seis de mi corazón. En la sección de los amores imposibles e inalcanzables. Que vergüenza, soy una torpe,  ¿sabes? me siento diminuta.  Sí: a su lado me siento pequeñita, pequeñita; una nada, una cosita tan frágil que puede romperse pero que finge; pero claro, finjo que estoy bien, que nada pasa, que nada me duele y que yo puedo con todo.  Entonces escojo huir, claro, es mi táctica favorita: salir corriendo cuando siento algo. Cuando sie...

Limonada color naranja.

–¿En serio? –dije poniéndole el vaso de café en frente– me voy cinco minutos, cinco minutos para comprar tu estúpido té de matcha , ¿y le sacaste el número al barista? Fastidio. Mi organismo entero estaba lleno de berrinches, malas caras, deudas, peleas y cansancio. –¿Qué?, ¿te dan celos? Me senté a su lado y levanté el dedo medio. –Jódete. Pero tienes que enseñarme tus tácticas de ligue. Seguro así me conseguiré una novia o un novio guapo. ¿Cuándo fue la última vez que me sentí yo mismo?, ¿tres meses?, ¿cuatro? –No digas esas cosas. Sabes que vendrías corriendo conmigo, nadie trae incluidos los beneficios que yo te doy. –Ya, pero debí leer entre las líneas de tu instructivo para ver en qué mierda me estaba metiendo cuando acepté coger contigo. Listo, hasta ahí habíamos llegado. –No seas sentimental, no sé qué te pasa hoy, pero será mejor que cambies ese humor o mejor no vamos a la fiesta de Anna. No pienso soportar tu cara de nalga toda la noche. ...