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Lo evito

Ya te lo digo, lo evito, evito sentir. Aunque quisiera hablarte de sus ojos y su sonrisa; sus ojos son bonitos, no tienen brillo como los de otra gente que he conocido, pero me gustan. Y su sonrisa también, no es de lado, ni busca otras intenciones, solo es su sonrisa y ya está, una graciosa curva hacia arriba que en las comisuras se ensancha.  ¿Lo ves? por eso evito sentir; no diré la verdad. Aunque dudo mucho que esto sea una verdad, solo se trata de un sentimiento.  Uno que me guardé en el casillero numero ochenta y seis de mi corazón. En la sección de los amores imposibles e inalcanzables. Que vergüenza, soy una torpe,  ¿sabes? me siento diminuta.  Sí: a su lado me siento pequeñita, pequeñita; una nada, una cosita tan frágil que puede romperse pero que finge; pero claro, finjo que estoy bien, que nada pasa, que nada me duele y que yo puedo con todo.  Entonces escojo huir, claro, es mi táctica favorita: salir corriendo cuando siento algo. Cuando sie...

Extraños y mentiras.

El grupo de chicos británicos en la mesa de al lado se ríen mientras hablan de como van las cosas en casa. Una pareja de amigos se saludan en la calle mientras los observo envidiosa. La voz de Ed Sheeran me canta la historia de un chico que recoje las cosas de una persona muerta. Es fin de semana y más que nunca extraño las risas de casa. Necesito volver a despertarme en mi habitación azul, esa que está llena de posters de anime y peluches de todos tamaños y formas. Uno supone que luego de pocos meses viviendo en un país nuevo te acostumbras a las cosas nuevas, pero no siempre es así. Y recuerdas las promesas de hace meses: "salgamos" "cuando quieras" "para eso estamos" "tomemos un café" "quedemos" "una cena" "un Starbucks" todo eran sonrisas, palabras actuadas, repetidas, huecas.  Todo eran saludos, preguntas del día, invitaciones que nunca se concretaron. Y no los necesitas, lo sabes, ¿quiene...

8 de Febrero

Jardines Si quisiera, me abriría el pecho y me sacaría los girasoles que tengo por corazón. Te los daría porque los mereces, no porque espere algo de ti. Sí, te daría mis girasoles y el narciso que llevo oculto en mi costilla izquierda. También los tulipanes que lloro cuando estoy alegre, pues cuando estoy triste lloro gardenias. Así que por favor, quédate con ellos, de todas formas, cuando te mire: volverán a crecer.          *** Contemos las e   s             t r e             l l a s * Y las sonrisas que nos damos. Los besos abrazados. Las noches sin luna                                y las tardes en el jardín. Cantemos a los girasoles, plant...